
MANUEL RODRÍGUEZ FRAILE
Manuel Rodríguez Fraile es exmilitar, filósofo y escritor. A lo largo de su trayectoria profesional ha desarrollado una visión profunda y analítica de la realidad social, fruto de una vida marcada por la disciplina, la reflexión y la experiencia directa en distintos ámbitos.
Su paso por el ámbito militar le aportó una comprensión rigurosa del orden, la responsabilidad y la toma de decisiones en contextos complejos. Posteriormente, su formación y vocación filosófica le llevaron a explorar de manera crítica las grandes cuestiones que afectan al ser humano y a la sociedad contemporánea.
Desde finales de 2024, Manuel escribe sus artículos de opinión en los que aborda temas de interés social, político y ético. Sus textos destacan por su enfoque reflexivo, su claridad argumentativa y la influencia de una experiencia vital que le permite analizar la actualidad desde una perspectiva amplia y fundamentada.
¿MORIR O UNA VIDA INFINITA?
Una vida infinita es imposible de vivir, sin embargo, y entrando en una hipótesis de que si se pudiera ¿Realmente sería algo favorable para la sociedad y el ser humano? ¿O seria la caída de nuestra raza en un eterno hastío? Hace un tiempo me leí el primer libro del Arco de la Guadaña, Siega de Neal Shusterman. En resumen, la novela trata de una distopía en la que el ser humano ha conseguido dominar la muerte y por tanto las personas viven eternamente, sin embargo, la densidad de población aumento de manera significativa por lo que se tuvo que crear una institución llamada “La Guadaña” que se encargara de elegir aleatoriamente a las personas que debían de ser cribadas para controlar de manera más efectiva el crecimiento poblacional. Uno de los temas que se trata es el de las actividades que una persona que ya ha vivido varias vidas tiene que realizar durante su día a día, y el tedio que sufren algunas por la falta de funcionalidad que tienen en sus vidas, ya que al haber vivido tanto, los humanos ya han completado todas sus tareas y solo les queda repetirlas. Leyendo esta novela reflexioné acerca de si a mi me gustaría vivir de manera infinita, pero no como esta saga que todos son infinitos, sino yo solo. Tendría que ver morir a las personas que más quiero, algo a lo que en un punto del tiempo me acabaría acostumbrando ya que seria como vivir mil millones de vidas en una sola. Es algo que no me gustaría ciertamente. Creo que si esta hipótesis se hiciese realidad, todo el mundo haría sus tareas sin ganas, esto a causa del pensamiento que nos generaría el no tener un tiempo definido para realizarlas. Es por esto que considero a la muerte el elemento que nos hace vivir. Al tener un tiempo finito de vida, tenemos la necesidad de disfrutar, sentir, explorar, soñar, viajar, etc. Sin ese “fin” no tendríamos las ganas de hacer todo tipo de cosas que nos permitan realmente entender cual es el verdadero significado de nuestra existencia, ya que, como he comentado antes, el tiempo seria infinito y todos los asuntos que pretendemos hacer los acabaríamos prolongando. En la vida debemos fluir, es necesario sentir todo al detalle para poder experimentar en cierta manera todo lo que le daría tiempo a experimentar a una persona infinita, con el hecho a destacar de que nosotros no disponemos de tanto tiempo, principalmente porque la muerte es algo inesperado, sin sesgos, sin aviso. Esto es otro tema importante en el que se debe profundizar al pretender responder a una pregunta de este estilo. Si no hubiese una muerte que pudiera ocurrir en cualquier momento y a cualquier persona, ¿De que sentiríamos miedo? No estaríamos alerta de nada, nuestra vida seria aburrida, todo gira en torno a la cuestión, que ya he tratado, de tener todo el tiempo para nuestras tareas. Pongamos un ejemplo: si yo suspendo un examen no tendría porque sentirme triste, porque sabría que tengo todo el tiempo posible para volver a estudiarlo, en cambio si ese tiempo es escaso, sentiré pena por haberlo gastado en estudiar para no haber aprobado. En conclusión, y dando mi más sincera opinión, la muerte es algo esencial para el desarrollo de la vida y a través de la cual podemos y debemos descubrir muchas cosas. A través de la muerte uno vive porque sabe que tiene un tiempo finito que debe de aprovechar y no malgastar, eso es lo que nos aspira (o nos debería aspirar) a ser mejores cada día y seguir creciendo. La muerte, viéndola desde un sentido más infantil, actúa como esa madre que siempre va detrás diciéndote lo que tienes que hacer en el momento en el que lo tienes que hacer. Si no lo haces, la consecuencia será la perdida de un tiempo que no volverás a recuperar y que no sabes si volverás a tener, debido a que el fin siempre es inesperado. Por eso vive cada día como si fuera el ultimo, sin tenerle miedo a la muerte, pero aprovechando cada momento de tu valioso tiempo. "La muerte no nos concierne, porque mientras existimos, la muerte no está aquí. Y cuando llega, ya no existimos." - Epicuro
A FAVOR : CONDENA RECÍPROCA
La justicia es la herramienta más sagrada de la democracia y, a su vez, un arma de doble filo. Puede causar problemas a personas o instituciones cuando se formulan denuncias falsas. El mayor porcentaje de estas proviene de ciudadanos que pretenden estafar al seguro con denuncias por hurto de su vehículo con el objetivo de cobrar la indemnización de su póliza. También suelen provenir de temas como violencia de género, del ámbito familiar y por intentos de evadir delitos contra la seguridad vial. El promedio de sentencias condenatorias por denuncia falsa en las últimas dos décadas es de aproximadamente 0,0084% del total de denuncias, según la Fiscalía General del Estado. Esto demuestra que el delito por denuncia falsa tiene una tasa de condena muy baja. Para revertir esto sería necesario reprimir a los falsos denunciantes de una manera más dura; la justicia no se trata de solucionar solo un problema, sino de tomar las medidas necesarias para que no vuelva a suceder. Si no se consigue una concienciación social, muchas personas seguirán usando las falsas denuncias para librarse de condenas. La Fiscalía mostró la baja cifra de procedimientos abiertos por denuncias falsas, con 257 en 2021, similar a la de 2020, con 256. Esto sigue reforzando la idea de que se debe luchar contra estas denuncias que pueden incluso dañar la dignidad de una persona, lo que conllevaría un delito aún mayor. Este es el ejemplo del futbolista Benjamin Mendy, acusado de múltiples cargos de violación y agresión sexual por varias mujeres en 2021 y que, entre 2022 y 2023, fue declarado no culpable. Tuvo un impacto en su carrera profesional, fue sancionado en su club y, a partir de ese momento, prácticamente ningún otro equipo quiso ficharle, afectando a su dignidad como persona por haber sido víctima de un injusto juicio social a causa de denuncias falsas. El falso denunciante debería ser castigado con la misma sentencia que el denunciado recibiría si la denuncia fuese real. Es un abuso de poder hacia el Estado que debe ser castigado de cualquier manera con el fin de que no se repita de nuevo. En esencia, se asemeja al concepto de la Ley del Talión (Ojo por Ojo, Diente por Diente). Si el falso denunciante es capaz de robarle a otro su bien más preciado con el peso de la ley, la justicia debe equilibrar la balanza con una compensación recíproca del daño. Es por ello que, finalmente, sostengo de manera firme que la única respuesta ética y verdaderamente disuasoria es la aplicación de la condena igual a la falsa: el mismo castigo impuesto al denunciado debe recaer sobre aquel que ha mentido al tribunal.
¿ES NECESARIO POSICIONARSE?
El otro día un amigo observó a una chica de Cataluña que le pareció atractiva, se giró y me dijo: “Es muy guapa, pero seguro que es independentista”. En ese momento, me cuestioné el porqué de la intervención política en ámbitos tan lejanos como el amor. He notado que en los últimos años la sociedad española ha tendido a dividirse a sí misma a raíz de la polarización de la política, que desgraciadamente se encuentra en todas partes, polarizando a su vez todo lo que pueda relacionarse con esta misma, incluso hasta lo irrelacionable. Hoy en día, si eres del Barça es que eres de izquierdas y si eres del Madrid de derechas; si ves El Hormiguero eres de derechas y si ves La Revuelta de izquierdas; si te manifiestas por tus derechos eres de izquierdas y si vas a una corrida de toros de derechas. Una opinión acerca de la política debe sostenerse en una base de argumentos, argumentos que se consiguen mediante la experiencia. Yo de eso no tengo mucho, pero lo poco que he vivido he visto a la sociedad ir polarizándose hasta llegar al punto de tener la afiliación política como una religión, un culto al que es necesario seguir hasta el final. Hay dos cuestiones que considero falacias y que creo que se deben de tratar. La primera es “Yo no opino, yo soy apolítico”. Esto es una incoherencia en sí misma ya que la política es un instrumento de organización social que fundamenta prácticamente todo el país; sin ella no habría educación, sanidad o seguridad. La segunda es “El centro no existe, o eres de derechas o eres de izquierdas”, lo cual me parece un sinsentido, ya que el centro sí puede llegar a existir, pero el problema es la gran división que ha provocado la política. Si yo proclamo estar de acuerdo con VOX en obligar a hablar español en el parlamento para facilitar la comunicación entre todos, soy de derechas. Si promulgo estar de acuerdo con el PSOE y no expulsar a todos los inmigrantes del país, soy de izquierdas. No puedo tener una idea sensata sin que se me tache de pertenecer a un partido o a otro. Como dijo Winston Churchill, primer ministro de Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial, “Es más importante conocer la opinión de tus enemigos que la de tus amigos”. Esto es algo que se ha perdido con el tiempo: el saber de los ideales de los partidos políticos contrarios. Generalizando, la mayoría de la población, pertenezcan a izquierdas o derechas, siguen a su partido como ovejas a un pastor, como si fuera una religión a la que hay que serle fiel, sin ser capaces de reconocer que a lo mejor el contrario sí tiene algo de razón en ciertas cosas. Esto se puede ejemplificar en el Parlamento, cuando hablan los políticos, ¿alguien ha oído decir en algún momento “Cierto, tiene usted razón y yo estoy equivocado”? Pues no, porque es algo impensable actualmente. Se trata de no hacer autocrítica y de echar en cara las cosas mediante el “Tú más” como los niños pequeños. Si entrásemos en este mismo instante en una Guerra Civil como la del 36, no habría dos bandos, habría cincuenta porque aquí cada quien iría a sus intereses y a la comunidad no le haría caso nadie. No soy de izquierdas, pero considero que los inmigrantes que vienen a trabajar y aportar a la comunidad española son igual de importantes que un ciudadano nacido aquí y que hay algunos locales que no realizan ni la mitad de trabajo que los extranjeros. No soy de derechas, pero considero que se reivindica demasiado la instauración de una III República cuando esto no arreglaría prácticamente nada, ya que el problema son los políticos actuales, no la monarquía. Podría seguir poniendo ejemplos así, con cosas de la vida cotidiana en las que se decide, por algún estereotipo creado, a qué partido votas, como si fuera esto un juego de adivinanza. El ejercicio de reflexión anterior sobre si no soy de un partido u otro es para mostrar el limbo en el que se mantiene un votante sensato que no decide al azar o sin informarse bien, un votante que se niega a la etiqueta. Para finalizar, a modo de último ejemplo, la polarización ha llegado a extremos en los que jóvenes piden la vuelta de Franco, edades desde los 12 años (donde se supone que todavía no han dado ni la prehistoria) hasta los 18, donde técnicamente ya deberían de haber estudiado algo de historia de España y saber que este dictador, porque fue un dictador y nadie lo eligió democráticamente, sumió al país en una grave crisis económica y lo encerró en una burbuja apartado de cualquier cosa que interfiriese en su mandato. Como consejo, leed y no desperdiciéis la clase de historia, pues está bien ampliar tu conocimiento para poder formar tu propia ideología, dejando de juzgar a las personas por todo e intentando adivinar su partido político favorito. Despido esta sección con una pregunta: ¿Es realmente necesario posicionarse políticamente para decidir quién quieres ser, o es necesario decidir quién quieres ser para posicionarte políticamente?
SAÚL, EJEMPLO DE RESILIENCIA
La RAE define resiliencia como la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. Esta palabra describe a la perfección la situación del joven salmantino Saúl Zamarreño, por su capacidad de adaptarse a las complicadas circunstancias que la vida le ha impuesto en su camino. Nacido en el Hospital Universitario de Salamanca, Saúl no tuvo una infancia complicada. Su padre, Rafa, lo define como “un chico normal, que no destacaba ni por lo bueno ni por lo malo en su educación, y que nunca se metió en ningún problema”. A los seis años decidió apuntarse a su deporte favorito, el fútbol, donde comenzó a destacar como delantero en el CD Muníbar Pizarrales. Sin embargo, a los catorce años, en una acción sin aparente peligro, se rompió el menisco de la rodilla izquierda. La lesión supuso, según cuenta su madre Esperanza, “un enorme golpe para él”, ya que consideraba el fútbol como su principal hobby y su vía de escape cuando los problemas afloraban. A pesar de que físicamente la recuperación fue dura y dolorosa, sentimentalmente no todo fue negativo. Saúl conoció a Belén, una chica agradable pero con ciertos conflictos propios de la edad. Ella le hizo sentir las conocidas “mariposas en el estómago”. Hablaron durante semanas y, finalmente, se decidió a pedirle salir. “Fue un momento tenso pero a la vez relajante”, cuenta Saúl, quien describe aquella experiencia como la luz que lo ayudó a salir de la oscuridad de su lesión. Ya recuperado, y años más tarde, tras realizar la PAU, consiguió entrar en la carrera de sus sueños: Periodismo. En lo futbolístico, además, ganó el Botón Charro, premio que se otorga a los mejores deportistas del deporte base de la provincia. Esto consolidó aún más la idea que ya tenía en mente: levantarse y seguir adelante ante cualquier tropiezo. Sin embargo, otro golpe le esperaba. Belén, su novia desde hacía tres años, decidió poner fin a la relación alegando “problemas personales”. Tras haber superado su grave lesión y haber sido reconocido como el mejor jugador de fútbol base de Salamanca, Saúl tuvo que enfrentarse a un nuevo desafío: una ruptura sentimental que asimiló como pudo para continuar con su vida. Los primeros días fueron muy duros, pero, apoyándose en sus amigos, logró sobreponerse una vez más. A día de hoy, sus compañeros de universidad lo definen como un chico agradable, simpático y que cae bien a todo el mundo. No teme a nada ni a nadie que se le ponga por delante, ya que sus vivencias personales lo han convertido en un ejemplo de absoluta resiliencia. Ahora debe afrontar la carrera de Periodismo, con los agobios de los exámenes y el reto de conocer gente nueva, adaptándose a todo lo que venga. Quien lo critica es porque solo conoce su nombre, y no su historia, que debería servir como reflejo para todos aquellos que, sin importar lo que estén pasando, no se rindan, recuerden que todo tiene solución y que ningún problema es para siempre.